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un poco de historia…

Aunque la Villa fue fundada el 18 de junio de 1483 por los Reyes Católicos, que buscaban un lugar de salida al mar para la conquista de Granada y la expansión hacia el Norte de África, existen vestigios arqueológicos precedentes. El más antiguo, el de “El Retamar”, data del Neolítico.

En el término municipal abundan yacimientos de la época romana. Desde el siglo II a.C hasta el siglo III d.C fueron empleados recursos naturales como leña y arcillas para la producción e importación de ánforas, siendo utilizados los cursos de agua más importantes para el transporte de vino y salazones hacia alejadas ciudades del Imperio Romano. En la propia Roma, en el Monte Testaccio han sido identificadas abundantes ánforas procedentes de Puerto Real.

También se han encontrado restos de hornos en varios puntos de la ciudad, ya que la zona era un importante centro de producción alfarera, además de restos de una villa romana con un mosaico de Baco de enormes dimensiones, que actualmente se expone en el Museo de Cádiz, y vestigios de un acueducto romano.

Algunos autores sitúan en el actual término de Puerto Real el enclave romano de “Portus Gaditanus”, cuya localización exacta sigue siendo objeto de debate hoy en día. Sea como fuere, existe evidencia de poblamiento humano continuado desde la Antigüedad en el actual término municipal.

El traslado a Cádiz de la Casa de la Contratación y del Consulado de Cargadores a Indias en el período comprendido entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII, supuso el inicio etapa de mayor esplendor de la historia de Puerto Real, que se beneficia del desarrollo del comercio gaditano con los territorios americanos.

El siglo XVIII es, pues, testigo del desarrollo económico de Puerto Real y del que más adelante se convertiría en uno de los protagonistas del siglo XIX de Puerto Real, la Isla del Trocadero, puerto de carga de la Carrera de Indias situado en el término municipal de Puerto Real, y plaza clave en la en el siglo XIX español.

Precisamente, el siglo XIX está marcado, como en el resto de la Bahía de Cádiz, por la Guerra de la Independencia y la posterior invasión a cargo del ejército francés denominado los Cien Mil Hijos de San Luis.

El ejército francés haría de la Villa de Puerto Real su base para la invasión de la provincia. La ocupación francesa, que asentó su campamento en La Algaida, se alargó entre julio y septiembre de 1823, y supuso la práctica destrucción de la ciudad.

El 31 de agosto de 1823, las tierras de Puerto Real fueron escenario de la Batalla de Trocadero, una acción bélica extremadamente sangrienta para ambos bandos, pero que se saldó con la victoria francesa tras el asedio a la mencionada Isla del Trocadero.

En el Trocadero se encontraba situado el fuerte de San Luis, que era parte de las defensas de la Bahía de Cádiz.

En lo que hoy es un excelente lugar para el anidamiento y la observación de aves y un balcón privilegiado a la Bahía de Cádiz, aún son visibles los restos de esa batalla, como el Castillo de San Luis, el Castillo de Matagorda o el Caño de Cortadura, que no es más que un canal que fue construido por los españoles para evitar que la artillería francesa bombardeara Cádiz.

La caída de Cádiz tras la Batalla del Trocadero fue repetida hasta la saciedad, ya que implicaba la rendición de la zona que resistió con anterioridad las tropas del mismísimo Napoleón.

En la época, el Trocadero era asociado con un lugar hostil que al final fue sometido. Para conmemorar la victoria, en París se dio el nombre de la isla a la famosa plaza del Trocadero y a los jardines ubicados junto al río Sena y al otro lado de la Torre Eiffel. Incluso el Arco del Triunfo de París se denominó temporalmente Arco del Trocadero.

Tal fue la importancia de esta contienda para la Francia de la época, que incluso Víctor Hugo hizo referencia a esta batalla en “Los Miserables”, una de sus obras más célebres.

En cualquier caso, hoy día, el Trocadero es además de un excelente enclave histórico, una puerta al Parque Natural de la Bahía de Cádiz. Y es que la Villa cuenta con una importante oferta medioambiental.

Destaca de Puerto Real el desarrollo a lo largo del siglo XX de las industrias naval y aeronáutica, con sus dos buques insignia, Navantia y Airbus, testigos de excepción de la transformación industrial de Puerto Real.