• Ruta Literaria de Paula Contreras

    En la Punta del Muelle, las horas no existen, ni la prisa ni la tristeza. Niños y barquitas, y paseos silenciosos porque escuchar la canción del agua es el misterio de la belleza.

    Paula Contreras
    El Brujo del Tiempo (1951)

UN PASEO LITERARIO POR PUERTO REAL A TRAVÉS DE LA OBRA DE PAULA CONTRERAS

DURACIÓN

La que tú quieras; hemos hecho esta ruta para que te pierdas paseando por Las Canteras, recorras tranquilamente las calles de Puerto Real o te alejes de todo en el Río San Pedro.

POR QUÉ HACER LA RUTA

Paula Contreras nació en Moriles (Córdoba) en 1911 aunque pasó la mayor parte de su vida en Puerto Real. En su obra retrató una ciudad blanca, verde, azul, salvaje, colonial, abierta y amable. Te proponemos una ruta para conocerla a través de los textos de una escritora y una mujer única que amaba Puerto Real.

Paula Contreras Márquez nació en Moriles (Córdoba) en 1911 en el seno de una familia sencilla que cultivaba la tierra. Aprendió sola a escribir y desde muy niña inventaba cuentos. A los 14 años colaboraba en varios periódicos y revistas.

Estudió Magisterio en Córdoba y ejerció su profesión en Dos Torres y en la capital, poniendo en práctica los aires renovadores que impulsó la República y que ella siempre valoró. Ganó su plaza en Ubrique, donde conoció a Fermín Sánchez de Medina, farmacéutico, con quien se casó en 1938. Por motivos profesionales de su marido se trasladaron a Puerto Real en 1941 donde fijaron su residencia. Pronto ambos se identificaron con su pueblo de adopción.

En Puerto Real colaboró en la creación del Grupo Madrigal del que fue primera presidenta (1951). En esta época escribió la primera novela de la que se tiene conocimiento, El brujo del tiempo, de ambiente puertorrealeño.

En esta misma década escribió varias novelas, entre las que se destaca Historias de un pueblo sin historia (1952) centrada en Moriles y que fue seleccionada entre las finalistas del premio Nadal en 1954.

Rondando los 90 años, escribió un delicioso relato autobiográfico, Estrella de mar, con sus recuerdos de niña por las playas de Málaga, donde pasó temporadas en casa de una de sus hermanas mayores y recogió la estrella que la acompañó siempre.

La Botica de la Calle de La Plaza es la última novela de Paula, aunque quedó inacabada y no fue publicada hasta 2017. A pesar de ello, la obra posee entidad propia, resulta completa y despierta un enorme interés. Está ambientada en el Puerto Real de los años 40 a 60.

Paula vivió 67 años de su larga vida en Puerto Real y se implicó en la vida cultural y social del pueblo, nunca abandonó su vocación literaria y de maestra.  Falleció a los 97 años en Puerto Real el 3 de febrero de 2008.

En 2015, Paula Contreras fue nombrada Hija Adoptiva de Puerto Real a título póstumo y el Archivo Municipal de Puerto Real custodia desde finales de 2018 el legado de la escritora.

Esta ruta es un homenaje a su obra, a la presencia de Puerto Real en sus novelas, en sus reflexiones y en su vida.

EL RINCÓN MÁS PROFUNDO Y MÁGICO DEL CORAZÓN DE PUERTO REAL

LAS CANTERAS

EL BOSQUE DE LAS CANTERAS NO ES SOLO UN ESCENARIO EN LAS NOVELAS DE PAULA CONTRERAS. LAS CANTERAS ES UN PERSONAJE MÁS, UN SECRETO, UN ESTADO DE ÁNIMO, UN TESTIGO DE LA VIDA Y DEL ALMA DE PUERTO REAL.

Las Canteras es el rincón más profundo y mágico de Puerto Real, un escenario de naturaleza y de historia que forma parte de la manera de ser de la ciudad.

Los centenarios piños piñoneros, los lentiscos, las retamas o las orquídeas que lo forman fueron sembrados creando un bosque romántico de estilo inglés, en cuyas ramas anida y vive una comunidad de aves como la curruca, el jilguero, el verdón, el chamaríz o el suín.

Lagartos ocelados, lagartijas de toda clase o el esquivo camaleón común, que rara vez se deja ver, son algunos de los habitantes de este bosque que forma parte de la ciudad, porque así lo quiso la propia ciudad.

De hecho, estuvo amenazado a principios del siglo XX cuando su propietario quiso talarlo.

Para salvarlo, en 1909 la ciudadanía de Puerto Real compró el Parque de Las Canteras mediante una colecta popular impulsada por el Ayuntamiento de la época por la cantidad de 25.000 pesetas.

Desde entonces, y aún antes, ha sido el escenario de juegos infantiles y de amores furtivos, y hoy lo es también del deporte, el paseo y el disfrute de la naturaleza.

En su interior alberga yacimientos paleontológicos de más de dos millones de años de antigüedad.

Durante el siglo XVI fue zona de extracción de piedra ostionera para obras en toda Andalucía y sus piedras forman parte de edificios de toda la provincia.

En el siglo XIX acogió a las tropas de Napoleón y en él se instaló una batería defensiva, la de Villate.

Las Canteras es la proeza de la naturaleza abriéndose paso en el corazón de la ciudad, un espacio abierto, tranquilo y acogedor, o bullicioso y lleno de arte cuando, durante la Feria de Primavera de Puerto Real, acoge un espectáculo ecuestre en plena naturaleza, único en la Bahía de Cádiz.

Las Canteras es el rincón más profundo y mágico del corazón de Puerto Real.

«La tarde es espléndida y el pinar parece que nos está invitando a entrar en él… ¿Conoces el Pino Gordo?

– No; lo he oído nombrar, pero nunca lo vi.

– Vamos a verlo esta tarde; es el Rey de Las Canteras… A su alrededor se extiende la retama que florece en primavera y da una flor muy fina y pequeña (…) También florecen en primavera las orquídeas. Se cuajan Las Canteras de orquídeas; crecen a su placer, se enredan en los zarzales, suben por los pinos, se extienden por los vallados, como si esto hubiera sido creado para reino de ellas… (…)»

El Brujo del Tiempo (1951)

«Penetraron en el bosque umbroso, lleno de misteriosos sonidos. Pasaron por los caminitos flanqueados de grandes pinos y acosados de vegetación: lentiscos frondosos, anchos, en camaradería con las zarzas punzantes; trepadoras que subían abrazadas a los troncos con una suprema angustia de enterrarse en las hondonadas del terreno, aplastadas por el ramaje; orquídeas volubles, que ya disputaban el camino a las trepadoras o se emborrachaban entre lentiscos y espinos.»

El Brujo del Tiempo (1951)

«Y cuando volvieron con un brazado de retama fresca ella dijo:

– Me parece que puedo oír cantar a los pájaros…»

La Botica de la Calle de La Plaza (2017)

«Era la hora de Las Canteras, cuando estas tomaban la revancha al mar y reclutaba niños en sus grandes patios, y los hinchaba de ilusiones y los hacía héroes al llegar a los primeros lentiscos, gritando: «¡A correr montes!».

Correr montes: trepar por los declives del terreno, los ojillos de fuego, las caritas encarnadas y las boquitas entreabiertas respirando hondamente, y llegar a la cúspide del mismo; era la proeza.

¡Qué encanto el de Las Canteras!

El Brujo del Tiempo (1951)

DE TRES EN TRES

CONJUNTO HISTÓRICO ARTÍSTICO

EN LA FISONOMÍA DE PUERTO REAL DESTACAN LAS SILUETAS DE LAS TORRES DE SUS TRES IGLESIAS: LA PRIORAL DE SAN SEBASTIÁN, LA MÁS ANTIGUA; LA DEL CONVENTO DE LA VICTORIA, LA MÁS LLAMATIVA; Y LA DE SAN JOSÉ, LA QUE GUARDA EL SABER DE LA CIUDAD.

El resto de elementos también están servidos de tres en tres porque el Conjunto Histórico Artístico de Puerto Real se explica, sobre todo, a través de tres elementos.

El primero es la puesta en escena.

Los Reyes Católicos fundaron Puerto Real en 1483 para disponer de un puerto dependiente de la corona en su conquista de Granada, pero que pronto se vinculó al descubrimiento de América, solo 9 años después.

Puerto Real es una ciudad renacentista, un trazado de damero que sirvió de modelo urbano para las nuevas ciudades americanas.

El segundo es su marcado aire colonial.

La relación con América fue intensa desde su fundación, pero el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz en 1717 marcó el esplendor de una ciudad en la que comerciantes, nobles e ilustres marinos vivían y comerciaban en casas señoriales amplias y luminosas, reflejo de los gustos arquitectónicos compartidos entre las dos orillas del Atlántico.

El tercero son las abundantes fachadas barrocas que decoran sus casas.

Caprichos de nuevo rico, en realidad, son hoy testigos del auge de la ciudad durante el siglo XVIII.

Así lo describía Paula Contreras en un artículo titulado “Torres de Puerto Real”.

“Tres torres tiene Puerto Real.

Son una llamada constante, un alerta perenne, un toque de atención vibrante y majestuoso. Las tres, esbeltas y graciosas, se destacan a un lado, entre el verdor oscuro de la vegetación exuberante y pródiga de Las Canteras y al otro, del azul cambiante de estas aguas de mar que juegan a ser lago, y se elevan briosas, solemnes y agudas, como oraciones, como flechas.

La de San José, armoniosa en su línea, con redondeces suaves, con algo de mujer y madre, ofrece cobijo a unas aves nómadas que la cortejan al comenzar la primavera.

La de San Sebastián, escueta, lisa, sobria y adusta, sin más ornamento que el brillo policromo de sus azulejos que la coronan se destaca vertical y rotunda, orgullosa de su noble misión.

La otra torre, con su nombre bonito y triunfador, que posee la rotundidad vertical de una y las suavidades y gracias de la otra”.

Tres torres tiene Puerto Real: en la lejanía son tres flechas punzantes; en la noche, tres sombras alargadas cortando los luceros; en la realidad, tres suspiros amorosos del noble pueblo”.

“Hablemos de Puerto Real, que se engalanó para siempre con bellísimas casas de balcones largos y corridos con ilusión de barcos y que marcó a los nuevos pueblos que iban naciendo en la otra orilla la pauta para la construcción de sus calles tiradas a cordel”

Del artículo «Puerto Real y la Hispanidad» (1958)

“…porque atravesar una calle de Puerto Real, por muy escondida y apartada, por muy humilde y pobre que parezca, es empaparse de toda esta belleza radiante que lo envuelve y que se impone soberbia y arrolladora.

Cualquier calle. Cualquier esquina. Junto a una saliente ventana. En la pared humilde donde los huecos se retraen y la piedra queda dormida y rubia”.

Del artículo «Puerto Real es único y encantador» (1963)

“(…) de ese sol remolón que se resiste a dejar la calle de La Plaza, enamorado permanente de estas calles, de estas casas antiguas, bellísimas”.

Del artículo “Una feria lozana, pimpante y hermosa» (1991)

“Puerto Real posee un embrujo que te retiene, tú verás… Y luego esa fisonomía suya, ese trazado de sus calles, anchas, largas y paralelas; sus casas, bajitas, generalmente de una sola planta y hermosísimas, con los pavimentos de mármol y con grandes rejas de gruesos barrotes de hierro; casi todas con un espléndido jardín además del patio central.

Parece un pueblo hecho para el placer, la molicie, el regalo; algo así como una agrupación de casas para el reposo y el descanso. Pero todo bello, todo artístico».

El Brujo del Tiempo (1951)

«Le llegó la visión de la azotea llena de sol; subiría a la tarde; desde ella vería una vez más el paisaje: Medina, en lo alto, como oración en la llanura, Las Canteras, La Carraca y Cádiz, con su eterna angustia de no querer desprenderse de la tierra y su eterno anhelo de ser solo del mar… A ella le gustaba la azotea y percibir desde allí el olor penetrante del jardín recién regado; y mirar a los patios vecinos donde los chiquillos medio desnudos se confundían con los macizos de geranios; y escuchar las conversaciones llenas del gracejo indiscutible de la tierra; o sorprender amores, delatados por murmullos suaves y risas cantarinas».

El Brujo del Tiempo (1951)

“El callejón del Arco, recoleto y lírico. (…) El mar azulea fuertemente y las fachadas del callejón blanquean por contraste, como si acabaran de limpiarlas y hasta parece flotar por aquí el olor de cal fresca. Son las cuatro de la tarde; el sol hace todo resplandeciente y puro; el arco aprisiona las aguas inquietas; de pronto, la vela de un barquito asoma su alegría entre los muros.

– ‘El Divino’- dice la chiquillería entusiasmada».

Del artículo “Un modelo de Ruiz Luna” (1992)

UNA ISLA URBANA RODEADA DE NATURALEZA POR TODAS PARTES

EL PAISAJE SALINERO Y EL RÍO SAN PEDRO

PUERTO REAL ES UNA ISLA URBANA RODEADA DE NATURALEZA: ESTEROS Y SALINAS, PINARES, LAGUNAS Y 150 KILÓMETROS DE CAÑADAS Y SENDEROS.

Salvaje y semi-virgen, la playa del Río San Pedro es un paraje rodeado de una profusa vegetación que nos transporta a una isla perdida alejada del mundo.

1600 metros de arena dorada para caminar durante todo el año, un hermoso embarcadero de madera y unas vistas exclusivas al Parque Metropolitano de La Algaida y Los Toruños, el cordón umbilical que une Puerto Real con El Puerto de Santa María a través de un espacio natural de primer orden.

El del Río San Pedro es un paseo marítimo sorprendente en el que practicar actividades deportivas como el piragüismo y la natación, y donde deleitarse con una de las mejores puestas de sol de la Bahía de Cádiz.

Pinos, retamas, senderos y veredas envuelven Puerto Real conformando una red de cañadas de 150 kilómetros de longitud ideales para la práctica deportiva, el paseo y el disfrute de la naturaleza.

Entre ellos, el Corredor Verde Dos Bahías une la Bahía de Cádiz con la Bahía de Algeciras y ofrece una enorme variedad de paisajes, realidades y naturalezas.

Los mismos senderos y veredas que sirvieron para el comercio y la comunicación entre la sierra y el mar, son hoy puerta de entrada al Parque Natural de la Bahía de Cádiz.

Aquí multitud de aves hacen parada y fonda en su travesía entre el Norte y el Sur, descansan, anidan y viven en un paisaje humano, el de las salinas y los esteros, que es parte fundamental de la cultura, la vida y la gastronomía de Puerto Real.

Doradas, flor de sal, lubinas, camarones, langostinos, ostras, algas, muergos… productos de alta calidad de un Parque Natural rico y productivo, y que son indiscutibles protagonistas de la mesa de Puerto Real.

“Corría el tren por las llanuras gaditanas, llenas de sal alba y brillante formando pirámides, -amplias sonrisas en la morena tierra- como vigías dóciles, o como pregón alegre y vibrante anunciador de la proximidad del pueblo, en una mezcla incomprensible de grito y silencio. El tren se acercaba a Puerto Real y se veían los pinos agrupados balbuceando el abrazo al caserío y buscando la amistad y compañía del mar.

Su verdor era una caricia para los ojos dolidos de la brillantez hiriente de la sal.»

El Brujo del Tiempo (1951)

“El río San Pedro es una playa salvaje… Al día siguiente pudieron comprobarlo. Fue un paseo delicioso. La playa, ancha y larga, estaba bordeada de un gran pinar que daba sombra y cobijo, a falta de casetas y de otros adelantos y comodidades.

– ¡Qué placer!- había dicho ella al estar lejos de las arenas, soltando los remos- parece que estamos en una isla desierta.
– Sí.
– ¿No es ideal refugiarse dentro de estas maderas y solo oír el ruido del agua y del viento?
Él la miró burlonamente mientras le decía:
– No me irás a decir que te gustaría vivir en una isla desierta…»

El Brujo del Tiempo (1951)

“Y ya comerás otros pescados tan ricos o más que este, y probarás los buenos camarones, los cangrejos, las «cañaíllas», las bocas… Todo exquisito de verdad. Y es que aquí todo es bueno y amable; hasta el Atlántico aquí, ni es fiero ni bravo, sino suave y lánguido, para que jueguen en él los niños.»

El Brujo del Tiempo (1951)

LA CALLE DE LA PLAZA DE PUERTO REAL Y EN ELLA LA BOTICA

LA BOTICA Y LA CALLE DE LA PLAZA

LA CALLE DE LA PLAZA RECORRE EL CONJUNTO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE PUERTO REAL DE ESTE A OESTE, O DE OESTE A ESTE, COMO SE QUIERA.

Esta calle peatonal es el corazón comercial de la ciudad y conecta espacios públicos tan importantes como la Plaza de Jesús, donde se encuentra la Casa Consistorial, antigua casa señorial, o el Mercado de Abastos del siglo XVIII, el más antiguo de Andalucía en uso y situado en la Calle Nueva, también peatonal.

En la Calle de la Plaza está la botica que da nombre a la última novela de Paula Contreras, La Botica de la Calle de La Plaza, una historia sobre Puerto Real, sobre su gente, su vida y sus pequeñas historias.

Todas las historias de Puerto Real suceden aquí cada día, bulliciosa, abarrotada de gente, de conversaciones, de cestas de la compra, de encuentros, de desayunos como sólo se desayuna en Puerto Real, de encuentros, de sonrisas y de calidez.

«Aquí… la botica es preciosa y la rebotica de ensueño, tan amplia, lujosa, con un aljibe (…)

(…) siempre que vengo a Puerto Real me paso por la calle de La Plaza… de La Plaza se llamó siempre, luego de Cánovas del Castillo y ahora de Calvo Sotelo, pero yo sigo llamándola como antes y a esta Farmacia la nombro Botica de la calle de La Plaza, aunque tenga el nombre de Farmacia Central… y eso de Central habría que hablarlo alguna vez porque resulta…

A Pablo la charla del viajante lo tenía intrigado; le ofreció un cigarro y lo invitó a entrar en la Rebotica.

– Desde niño, cuando mi padre me traía a retozar en Las Canteras sentía yo cierta atracción por esta Farmacia, por lo bonita, por lo lujosa, por lo artística; es señor el maderamen, lujoso el mármol y el botamen hecho, según decía mi padre, de encargo en la Cartuja de Sevilla y la cristalería de roca; buen gusto, señor, buen gusto que tenía el que la hizo y ¿sabe usted? la obra no la dirigió un boticario sino un bodeguero jerezano…

Pablo escuchaba con atención y el viajante Antonio Romero…

-… porque yo me llamo Antonio Romero, soy de Cádiz y trabajo en el departamento de ventas de la bodega más famosa de Jerez…

– Todas son famosas.

– Sí, señor, pero esta mía es la mejor y yo he llevado sus vinos por toda España… Pues como le iba diciendo, desde que chiquillo me traía mi  padre a respirar el aire de los pinos de Las Canteras y desde entonces estoy enamorado de la Botica que le aseguro que no he visto ninguna tan bonita en todo el territorio español…»

La Botica de la Calle de La Plaza (2017)