CARENERO

RUTAS DEL FRANCÉS

Os proponemos tres rutas diferentes para descubrir la presencia francesa en Puerto Real durante los convulsos años del primer cuarto del siglo XIX. Antes, os ponemos en contexto de manera breve.

Durante el siglo XVIII España y Francia habían forjado una estable alianza militar frente a un enemigo común, el Imperio Británico, por el control comercial y económico en Europa, pero también en los diferentes territorios coloniales. El penúltimo episodio de dicha alianza tuvo lugar en 1805 en la célebre Batalla de Trafalgar en la que el Imperio Británico infringió una severa derrota a las flotas de ambos países.

A pesar de ello, Napoleón (Emperador desde 1804), pudo resarcirse en sucesivas victorias contra los aliados de los británicos en Austerlitz o Jena, de manera que a partir de 1806 Francia impuso un bloqueo comercial a los británicos que, además de los puertos franceses, alcanzaba otros puertos europeos, en particular los portugueses.

En octubre de 1807, Francia y España firman el Tratado de Fontainebleu, que supone la invasión conjunta de Portugal, pero que, en último término supuso la invasión efectiva de la Península Ibérica por parte de las tropas de Napoleón y las abdicaciones sucesivas de Carlos IV en su hijo Fernando VII y de este en el hermano de Napoleón, José Bonaparte.

La invasión francesa y la huída de Fernando VII desencadenan una feroz revuelta popular que moviliza al ejército en contra del enemigo francés y que inicia una guerra que lleva al gobierno a refugiarse primero en Sevilla y, desde 1809, en Cádiz que sufre un brutal asedio.

En ese contexto, las tropas francesas ocupan el territorio de Puerto Real el 4 de febrero de 1810, mientras que el ejército español comandado por el Duque de Alburquerque destruye en su huída hacia la Isla de León, puentes, graneros, almacenes, baterías y todo lo que encuentra a su paso con el objetivo de ralentizar el avance francés.

Puerto Real se convierte, pues, en el límite entre la defensa y el ataque de una guerra de guerrillas que los franceses acabarían perdiendo tres años más tarde y que convirtió a Puerto Real en la principal zona de intendencia del ejército francés, que estableció campamentos en La Algaida y en el entonces Pinar de Enriles, hoy de Los Franceses.

Pocos años después la ciudad será otra vez el escenario de la guerra cuando en 1823, de nuevo, las tropas francesas toman la Península del Trocadero y rinden la ciudad de Cádiz para liberar a Fernando VII, el mismo Rey que había traicionado a la población que luchó y venció por él y por la libertad a las tropas de Napoleón.

RUTA 1. RUTA DEL DUQUE DE ALBURQUERQUE

La ruta parte del Centro de Interpretación de la Cultura de Puerto Real donde el visitante puede descubrir la historia de la ciudad, desde sus primeros pobladores hasta el siglo XX, sus tradiciones y su cultura. En la segunda planta del edificio, el visitante encontrará información detallada sobre la invasión francesa y los efectos que tuvo en la ciudad y sus habitantes.

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Desde el Centro de Interpretación, nos dirigimos hacia el mar siguiendo la Calle Ancha para llegar al Muelle Fortificado, en el que existió una batería francesa que vigilaba tanto la costa como el camino en dirección a la Isla de León, y que es obra del arquitecto gaditano Torcuato Benjumeda. Esta batería se complementaba con el uso que las tropas francesas hicieron de la Petit Torre, que utilizaron como atalaya de observación, o la batería que se ubicaba en la zona del Gallinero.

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Desde aquí, siguiendo la línea de la costa hacia el este por la carretera de circunvalación, nos dirigimos hacia la entrada del Parque Natural. Al llegar a la última rotonda, nos adentramos tomando el camino de tierra en dirección al Parque Natural. En este punto, nos encontramos con la Batería de Casines y el antiguo Molino de Mareas del Pilar. Se trataba de un puesto de vigía naval y terrestre que protegía el camino de acceso y en el que se situaba un destacamento militar en el que, además, se abastecía de grano y comida a la tropa.

Continuamos el camino en paralelo a la vía del tren hasta el siguiente hito de nuestra ruta, la Salina de La Esperanza, un paisaje salinero fosilizado que sirvió como frente en la guerra de guerrillas contra los franceses y que resultaba poco útil para el combate organizado. Los franceses realizaron una amplia labor de cartografía del entorno salinero para evitar los ataques sorpresa de las guerrillas españolas. Frente a las dificultades que suponía el entorno marítimo, dado que las embarcaciones de cualquier tamaño eran hundidas por los cañones franceses, las salinas y esteros proveían a la población de alimentos.

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La ruta continúa en paralelo a la vía del tren por un paisaje que sigue el itinerario de las tropas del Duque de Alburquerque en su retirada hacia la Isla de León.

El siguiente hito de nuestro camino es el Arsenal de La Carraca, actualmente en el término municipal de San Fernando, pero que en el siglo XIX formaba parte de las instalaciones navales de Puerto Real. En su época, además de servir como refugio a una buena parte de la población de Puerto Real, jugó un papel destacado en la defensa de la Isla de León y de la ciudad de Cádiz ya que fue fortificado mediante baterías, de San Fernando, San Ramón y Santa Rosa.

La Carraca era la base de la Armada y su principal arsenal, y fue defendido por tropas españolas y británicas, pese al recelo de los primeros, que desconfiaban de los soldados británicos, de los que sospechaban que dedicaban su tiempo a la defensa, pero también a tareas de inteligencia.

Desde La Carraca nos dirigimos de nuevo al sendero paralelo a la vía del tren y, desde allí, atravesamos algunas calles de la zona urbana de San Fernando en dirección al Puente Suazo y nuestra última parada en esta ruta, el Real Carenero.

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El escenario del Real Carenero es de vital importancia en la historia del asedio a la Isla de León por parte de las tropas francesas. En su huída, el Duque de Alburquerque destruyó pasos y puentes, ralentizando el avance de las tropas francesas del Mariscal Victor y enfrentándose a ellas en una zona de marismas y caños que le ofrecía ventaja, tanto es así que las tropas francesas trataron de tomar la Isla de León a bayoneta.

La defensa resultó efectiva y finalmente, en la zona de la batalla, se estableció una batería, la del Portazgo, que estaba defendida por cerca de 150 hombres armados que resistieron el envite y que, finalmente, fueron apoyados por tropas británicas.

Se puede regresar al centro de Puerto Real siguiendo el mismo camino, o si se desea, se puede ampliar esta ruta con la siguiente ruta, la Ruta de La Frontera.

2. RUTA DE LA FRONTERA

Se trata de una ruta que puede realizarse en dos direcciones, bien desde el centro de Puerto Real, bien en dirección contraria desde el Real Carenero. En ambos casos, transita principalmente a través de caminos aunque en algunos puntos atraviesa carreteras asfaltadas por las que conviene extremar la precaución.

Las dos rutas combinadas, la del Duque de Alburquerque y la de La Frontera, suman unos 37 km en total.

Como en el caso anterior, la primera etapa (si la ruta se hace desde el centro de Puerto Real) parte del Centro de Interpretación de la Cultura y desde allí al Muelle Fortificado. Siguiendo el paseo marítimo tomamos la dirección de la Calle Sagasta hacia los Jardines del Porvenir.

Este jardín romántico, incluido como BIC en el Catálogo General de Jardines de Andalucía, fue abierto al público en 1872 y remodelado en 1885. Se trata de un espacio enormemente valioso dentro del entramado urbano de la ciudad, no sólo por su antigüedad, sino por la gran variedad de árboles y arbustos ornamentales que contiene. En el entorno se encuentra una antigua posada de viajeros del siglo XVII, la Posada de Bello, remodelada a finales del siglo XX, y la Caja del Agua.

La Caja del Agua, de 1780, es obra de Antonio Ruiz Florindo y se ubica en la zona tradicionalmente conocida como La Laguna, uno de los accesos de la Villa y cuna del palo flamenco más representativo de la ciudad, la liviana. Forma parte del sistema para la traída de aguas a Puerto Real, algunos años anterior a los de Cádiz o Málaga. Se trata de un cubo abovedado con hornacinas abuhardilladas decoradas con azulejos trianeros que representan a los santos patronos de Puerto Real a fines del siglo XVIII: San Roque, San Sebastián y la Virgen del Rosario.

 

Desde allí, en paralelo al Paseo de Andalucía, tomamos la dirección hacia el Camino de Los Barreros y nos adentramos en la pista de tierra. A nuestra izquierda encontramos la Noria y la Casa Fortificada de Autrán, fechada en 1760 y propiedad del constructor naval de origen francés Ciprián Autrán, fue ocupada y fortificada en 1810 por el ejército francés durante la guerra de Independencia. La noria molino adosada a ella, también del siglo XVIII, fue utilizada como atalaya defensiva.

Seguimos la pista de tierra, pasamos por el túnel bajo la autovía y giramos a la derecha en paralelo a la E5. En nuestro camino encontraremos algunas de las torres de ventilación que forman parte del acueducto que trajo las aguas a Puerto Real a finales del siglo XVIII, obra de Antonio Ruiz Florindo, y anterior a los sistemas modernos de canalización de agua de ciudades como Málaga o Cádiz. Su trazado puede seguirse atravesando la campiña de Puerto Real desde la Fuente de la Higuera hasta la actual Caja del Agua en el centro urbano de la ciudad.

Cuando finaliza la pista de tierra, nos encontramos en la rotonda que da acceso al Hospital Universitario de Puerto Real.

9 JARDINES DE EL PORVENIR | EL PORVENIR GARDEN

 

Este jardín romántico, incluido como BIC en el Catálogo General de Jardines de Andalucía, fue abierto al público en 1872 y remodelado en 1885. Se trata de un espacio enormemente valioso dentro del entramado urbano de la ciudad, no sólo por su antigüedad, sino por la gran variedad de árboles y arbustos ornamentales que contiene. En el entorno se encuentra una antigua posada de viajeros del siglo XVII, la Posada de Bello, remodelada a finales del siglo XX.

y nos dirigimos hacia el Camino de Los Barreros y la Noria de Autrán, que fue utilizada por los