RUTA DE TORCUATO BENJUMEDA

La ruta parte de la casa que el arquitecto gaditano diseñó y edificó para vivir en ella, junto al Mercado de Abastos de Puerto Real, que también es obra suya. La huella de Benjumeda puede verse en diferentes edificios de la ciudad, incluidas dos de sus iglesias, o el Muelle Fortificado.


MERCADO DE ABASTOS | OLD MARKET HALL

Es un edificio Neoclásico de finales del s. XVIII, obra de Torcuato Benjumeda, y el más antiguo de Andalucía en uso como plaza de abastos de titularidad pública. El edificio conserva su dos fachadas, construidas en piedra con llagueado y rematadas por una cornisa, con siete arcos por la Calle Nueva y cinco por la Calle Soledad. Consta de una nave central y dos naves laterales abovedadas. El Mercado de Abastos es el corazón comercial del centro histórico de Puerto Real y en él se pueden adquirir todo tipo de pescados, mariscos, verduras, carnes y productos de temporada. 

PLAZA

2 IGLESIA DE SAN JOSÉ | ST. JOSEPH CHURCH

Este edificio declarado BIC, obra de Torcuato Benjumeda, se comenzó a construir en 1770 por iniciativa de la Hdad de San José del Gremio de los Carpinteros de Ribera, que financió su construcción. Se trata de una muestra de arquitectura religiosa neoclásica con elementos barrocos como el frontis, de marcado gusto indiano, y responde al tipo de iglesia con salón de tres naves, cúpula de crucero y cripta bajo el presbiterio. Actualmente desacralizada, acoge el Centro Cultural San José

IGLESIA PRIORAL DE SAN SEBASTIÁN

Probablemente el edificio en pie más antiguo de la ciudad, fue consagrada en 1592, aunque no se tiene constancia fehaciente de la fecha de inicio de las obras ni del pasado del edificio. Se trata, en origen, de un templo renacentista con diversas modificaciones a lo largo de los siglos XVIII y XIX que le dan al edificio un eclecticismo armónico y una visión rica y complementaria del sentir de cada época. Los Reyes Católicos le dieron el título de Iglesia Prioral, junto a las Catedrales de Granada y Las Palmas.

 

4 MUELLE FORTIFICADO

A partir de un muelle preexistente del siglo XVI, el arquitecto Torcuato Benjumeda fue el encargado de su fortificación en el siglo XVIII para cubrir las necesidades del puerto de la ciudad como parte del sistema de aprovisionamiento de materiales de construcción y otras mercancías en el marco del traslado en 1717 de la Casa de Contratación a Cádiz. Además, podía servir como espacio de primera defensa frente a posibles ataques marítimos.

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